Un elevator pitch es una presentación de unos 30 segundos que explica quién eres, qué haces y por qué le puede interesar a la persona que tienes delante. El nombre viene de la idea de presentarte en lo que dura un viaje en ascensor. Te sirve en un evento, en una entrevista de trabajo, en un mensaje de LinkedIn o al empezar una llamada con un cliente.
La buena noticia: no hace falta talento natural. Hace falta una estructura, varios borradores y practicarlo en voz alta. Aquí tienes una plantilla de cuatro partes, tres ejemplos que puedes adaptar y los errores que conviene evitar.
La plantilla: cuatro partes en 30 segundos
A un ritmo normal, 30 segundos dan para unas 70 u 80 palabras. Cabe más de lo que parece si cada frase tiene una misión:
- Gancho. Una pregunta, un problema reconocible o un detalle curioso de tu historia. Su trabajo es que la otra persona quiera oír la frase siguiente.
- Qué haces y para quién. En lenguaje normal, sin siglas. «Ayudo a [quién] a [conseguir qué]» funciona mejor que tu cargo.
- Prueba o diferencia. Un caso, un resultado tuyo que puedas demostrar o lo que te hace distinto. Una sola cosa, bien elegida.
- Llamada a la acción. Qué quieres que pase después: un café, una llamada, que te presenten a alguien, una visita a tu web.
En formato para rellenar:
«¿Te ha pasado que [problema]? Soy [nombre] y ayudo a [quién] a [resultado]. [Prueba o diferencia]. ¿Te parece si [siguiente paso]?»
Escríbelo largo primero y recórtalo después. Si una frase no engancha, no explica qué haces, no prueba nada y no pide nada, sobra.
Tres ejemplos de elevator pitch
Freelance: diseñadora web
«¿Conoces esas webs bonitas que casi no consiguen clientes? Yo las arreglo. Soy diseñadora web y trabajo con clínicas de fisioterapia que reciben visitas pero pocas reservas. Rediseño la web para que pedir cita desde el móvil sea fácil, y desde hace cinco años solo trabajo para este sector. Si conoces a alguien con ese problema, ¿me lo presentarías?»
Por qué funciona: el gancho es un problema que el otro reconoce, el público está muy acotado y la petición es pequeña.
Cambio de carrera: de docente a formación en empresas
«Durante ocho años fui profesor de secundaria, así que sé explicar cosas difíciles un viernes a última hora. Ahora me estoy pasando al diseño de formación para empresas: ya he creado dos cursos online para una ONG y estoy terminando una especialización en diseño instruccional. Busco mi primer puesto en un equipo de formación. ¿Conoces a alguien del sector con quien pueda hablar quince minutos?»
Por qué funciona: convierte la experiencia anterior en una ventaja en lugar de esconderla y pide algo fácil de conceder: una conversación.
Pequeña empresa: un obrador de pan
«Tenemos un obrador familiar y hacemos pan y bollería para cafeterías que no tienen tiempo ni horno para prepararlos. Entregamos antes de las siete y, si falta algo, lo reponemos esa misma mañana. Es justo lo que más valoran las cafeterías con las que ya trabajamos. Si llevas una cafetería, te dejo una caja de prueba esta semana y me dices qué te parece.»
Por qué funciona: la diferencia es concreta y fácil de comprobar, y la llamada a la acción no cuesta nada aceptarla.
Una versión para cada contexto
El mismo pitch no suena igual en una feria que en una entrevista. La estructura se mantiene; cambian la duración y el objetivo:
| Contexto | Duración | Objetivo | Qué ajustar |
|---|---|---|---|
| Evento de networking | 20-30 segundos | Abrir una conversación | Gancho más ligero y terminar con una pregunta sobre la otra persona |
| Entrevista de trabajo («háblame de ti») | 60-90 segundos | Conectar tu experiencia con el puesto | Más peso a la prueba: uno o dos logros relacionados con la oferta |
| Mensaje de LinkedIn | 3-4 frases | Conseguir una respuesta | Explica por qué escribes a esa persona y pide algo pequeño |
| Llamada con un cliente | 30-60 segundos al inicio | Confirmar que encajas y acordar el siguiente paso | Habla de su problema antes que de tu servicio y deja espacio para preguntas |
Errores que conviene evitar
- Empezar por tu cargo o tu currículum. «Soy licenciado en… con experiencia en…» no engancha a nadie.
- Hablar en jerga. Si alguien de fuera de tu sector no entiende qué haces, un posible cliente tampoco.
- Querer contarlo todo. Una prueba bien elegida pesa más que cinco servicios en lista.
- No pedir nada. Sin llamada a la acción, la conversación termina en «encantado» y ahí se queda.
- Recitarlo de memoria. Apréndete la estructura y las ideas, no cada palabra. Si suena a guion, la gente desconecta.
- Exagerar. Lo que digas en 30 segundos lo comprobarán después. Mejor una prueba modesta y cierta.
- Usar la misma versión para todo. Vuelve a la tabla de arriba.
Cómo practicarlo
Lee tu borrador en voz alta con el cronómetro del móvil. Grábate y escúchalo como si fueras un desconocido: ¿te quedaría claro qué haces? Después pruébalo con dos o tres personas de confianza y pregúntales qué recuerdan. Lo que no recuerden, cámbialo.
Tu pitch es la versión hablada de tu marca personal: si en LinkedIn dices una cosa y en persona otra, se nota. Si te cuesta hablar delante de otros, mira cómo elegir un curso de oratoria. Y si estás pensando en hacia dónde orientar tu perfil, repasa las habilidades de los trabajos del futuro.
Cómo encaja Game Strategies
Un buen elevator pitch junta cuatro habilidades, y cada una tiene su videojuego en el catálogo:
- Balam (45 minutos), de los cursos de comunicación: storytelling con una estrategia de seis preguntas para crear relatos que enganchen. Perfecto para tu gancho.
- Elections 1 (75 minutos), de los cursos de influencia: un método para preparar el guion de una presentación, de la primera impresión al cierre.
- Chocolate (2 horas): siete principios de persuasión y cómo crear mensajes adaptados al contexto y a la persona que tienes delante.
- Link 1 (1 hora), de los cursos de networking: defines el objetivo de tu marca personal y preparas un primer encuentro para causar buena impresión.
Están incluidos en la licencia anual de 299 € por persona (IVA incluido), con un año de acceso a los 71 videojuegos del catálogo y un certificado de finalización por curso que puedes añadir a LinkedIn.
Lo que no harán por ti: decir tu pitch delante de alguien. Los juegos te dan estructura, casos y feedback; los nervios del primer «¿y tú a qué te dedicas?» solo se superan probándolo con personas reales.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe durar un elevator pitch?
La referencia son 30 segundos. En un evento puede bastar con 20 y en una entrevista puedes llegar a un minuto o algo más, siempre que cada frase aporte algo.
¿Cómo empezar un elevator pitch?
Con un gancho: una pregunta, un problema que la otra persona reconozca o un detalle curioso de tu historia. Evita empezar por tu cargo o tu titulación.
¿Sirve si estoy buscando trabajo?
Sí. Es la base para responder a «háblame de ti», para presentarte en ferias de empleo y para escribir a personas de selección por LinkedIn.
